El valor de lo que perdura
Hay proyectos que van más allá de la construcción; se convierten en parte de la historia de una familia. Hace más de 15 años, de la mano del Arq. Hugo Ramírez, tuvimos el honor de construir para Allan y Sussan su pérgola de madera y teja. Un espacio diseñado para ser el espectador principal de sus atardeceres frente al océano.
Sin embargo, incluso los clásicos necesitan manos expertas para mantenerse en pie frente a los retos del tiempo.
El Desafío: Evitar la Corrosión salina y filtraciones
Vivir frente al mar es un privilegio, pero también una prueba de fuego para cualquier estructura. Tras un mantenimiento realizado por manos ajenas a nuestro equipo, la pérgola comenzó a sufrir. Una instalación de teja incorrecta, sumada al salitre implacable y la humedad de la costa, provocó lo que nadie desea: filtraciones y erosión.

El refugio de Allan y Sussan empezó a gotear. Las tejas, desgastadas y rotas, ya no reflejaban la calidez rústica de su hogar. Ese rincón de paz se había convertido en una preocupación constante.
Nuestra Propuesta: Respetar la esencia, reforzar la resistencia
Allan y Sussan confiaron nuevamente en Pergolarte para devolverle la vida a su terraza. El reto era claro: mantener ese estilo rústico que tanto les fascina, pero dotándolo de una armadura invisible contra el clima marino.


El Resultado: La paz de volver a casa
Hoy, el sonido de la lluvia ya no es motivo de estrés, sino una melodía más para disfrutar. La pérgola luce increíble, integrándose perfectamente con la arquitectura de la casa y recuperando ese carácter rústico y robusto que la vio nacer hace década y media.
Allan y Sussan ya están de vuelta en su lugar favorito, disfrutando de la brisa marina con la certeza de que su inversión está protegida por muchos años más.

“No solo repararon una estructura; restauraron la tranquilidad de disfrutar el hogar.”
